02/04/2025. La diócesis de Getafe ha presentado recientemente el informe ‘Mirar al Sur de Madrid’, un análisis sociológico, económico y demográfico que recoge las principales deficiencias y desigualdades que sufren los territorios del sur de la Comunidad de Madrid, aquellos que precisamente están en el territorio de la diócesis de Getafe.
En el número de marzo de la revista diocesana ‘Padre de Todos’, el vicario episcopal para la Pastoral Caritativa y Social, Aurelio Carrasquilla, reflexiona sobre el papel que desempeña la Iglesia ante estas situaciones, siempre al servicio de las personas más necesitadas, como los migrantes, reclusos, enfermos o pobres, demostrando su fidelidad a Cristo, en una labor callada y constante, que también es de agradecer.
A continuación, el TEXTO COMPLETO:
Por qué servir a los más vulnerables
La Iglesia comprueba –en el servicio y amor a los más pobres– su fidelidad como esposa de Cristo” (NMI 49). Esta frase de san Juan Pablo II resuena en mi interior desde hace tiempo, y me he preguntado si, cuando nos ven desde fuera, podrían ver nuestra fidelidad. Sin embargo, siempre hemos intentado que se vea el servicio y el amor a los pobres.
Pero, en estos años como vicario, cuando he tenido que explicar lo que hace nuestra diócesis, he descubierto el gran trabajo que se lleva a cabo, en ocasiones callado y sin hacerse notar. Empezando por aquellos que son el rostro más cercano de este amor, que son los agentes de la pastoral caritativa, en esos despachos de Cáritas parroquial, atendiendo semana a semana, preocupándose de cada persona, de cada familia, siendo compañeros en ese “camino complicado donde el final se ve lejos y difícil”.
Ese rostro es un viento de esperanza en los voluntarios de pastoral penitenciaria, al entrar en las cárceles, llevando ese olor a calle y la mirada de un hermano que no juzga. Pero también en la mano que se extiende con el Señor en los visitadores de enfermos y en los capellanes, una mano que tiene también que sostener a ese Cristo dolorido y sufriente.
Hay una realidad con las puertas cerradas: la que afrontan los agentes de la pastoral de migraciones. Ellos no solo tienen que abrirlas, sino que, encima, tienen que lidiar con la Administración y con el rechazo en la mayoría de las ocasiones.
Me gustaría aprovechar para dar gracias a todos los agentes de la pastoral caritativa, trabajadores, sacerdotes y consagrados, por demostrar la fidelidad de la esposa de Cristo, compartiendo el dolor y el sufrimiento de los más vulnerables, que son los preferidos del Señor.